El arresto de inmigrantes indocumentados ha aumentado desde que el presidente Donald Trump inició su segundo mandato el 20 de enero de 2025. Y también las deportaciones.
En 2021, cuando Joe Biden tomó posesión de la Casa Blanca tras ganar las elecciones de 2020, los centros de detención de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) registraban un promedio de camas diarias de 15,000. Cuatro años más tarde aumentó a 40,000, pero durante el primer año de Trump (2025) la cantidad fue de unas 70,000 y tanto el departamento de Seguridad Nacional (DHS) como el zar fronterizo, Tom Homan, han asegurado que en 2026 esperan alcanzar las 130,000.
El incremento de la capacidad de detención permite a ICE planificar el número diario de detenidos, así como de deportados. Y para forzar el sistema el gobierno ha adoptado una serie de medidas dirigidas a impedir o dificultar que los indocumentados naveguen por el debido proceso y luchen por defender sus derechos de permanencia. O si lo hacen, que sean privados de libertad, en lo posible lejos de sus jurisdicciones, abogados y familiares y amigos.
Fuente: N PLUS





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