La estrategia del DHS consiste en imponer multas de hasta 1.000 dólares por cada día que un migrante ha permanecido en EE UU después de recibir una orden de salida voluntaria. El castigo tiene un límite de cinco años. Por eso muchos adeudan la misma cifra: 1,8 millones de dólares. Sin embargo, el Gobierno advierte que la deuda puede seguir creciendo debido a “intereses, gastos administrativos y multas por montos vencidos”.
Desde la primavera de 2025, el DHS comenzó a enviar cartas notificando estas sanciones económicas. Pero no está claro si la medida ha dado los resultados esperados. La dependencia no respondió a las preguntas enviadas por este medio sobre cuánto dinero ha recaudado ni cómo lo ha hecho. Tampoco reveló cuántos migrantes habrían optado por regresar a sus países para resolver el problema. “Nuestro mensaje es claro: los extranjeros que se encuentran ilegalmente en el país deben marcharse ahora o enfrentar las consecuencias”, señaló el DHS en una breve declaración.
Fuente: EL PAÍS





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