Donald Trump no está conforme con los resultados de la campaña contra la inmigración que inició nada más instalarse en la Casa Blanca tras ganar las elecciones hace un año. Las redadas del Servicio de Inmigrafión y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) “no han ido suficientemente lejos”, dijo el sábado en una entrevista en el programa 60 minutos de la cadena CBS, donde defendió el uso de las tácticas agresivas de los agentes, que han provocado protestas por todo el país. El Gobierno afirma haber deportado a más de 400.000 personas desde que Trump asumió el cargo, una cifra elevada pero que no alcanza el millón de expulsiones anheladas por el republicano y que ha resultado más difícil de lo que creía.
Ya lo había anunciado en la campaña electoral: si ganaba, llevaría a cabo la mayor deportación de la historia. En sus primeros 100 días, el republicano aprobó 175 medidas relacionadas con la inmigración. La mayoría de las acciones estuvieron encaminadas a aumentar las deportaciones, pero también se cerraron las fronteras y minaron los programas de asilo y de refugiados. El Gobierno ha convertido en indocumentados a quienes no lo eran, expulsado del país a trabajadores sin haber cometido ningún delito, separado familias y detenido incluso a ciudadanos estadounidenses.
Fuente: EL PAÍS / ESPAÑA





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