A un mes exacto del inicio del Mundial de Fútbol, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha tenido que responder a las críticas por el alto coste de las entradas para el torneo. El precio medio de las mismas se ha disparado respecto a la Copa del Mundo anterior a pesar de que el torneo se ha expandido de 32 a 48 equipos: más partidos, más entradas, menos calidad.
Muchos seguidores parecen estar desalentados por los gastos. La entrada para el partido inaugural de Estados Unidos, uno de los tres países anfitriones junto a México y Canadá, cuesta al menos cuatro veces más que en Qatar. Los partidos con los equipos menores cuestan varios centenares de euros y, para la final, la FIFA ha puesto a la venta entradas cuyo precio mínimo empieza en 2.000 dólares.
En un contexto político que desincentiva la visita de extranjeros a Estados Unidos, y con el aumento de costes derivados de conflictos geopolíticos como la guerra con Irán, además del encarecimiento de vuelos y hoteles, muchos aficionados europeos y sudamericanos optan por posponer el viaje y esperar al Mundial de 2030.
Fuente: EL PAÍS





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