El Gobierno de Donald Trump llevó este miércoles a cotas nunca antes vistas su cruzada contra el crimen organizado en México, y su corolario, la narcopolítica, al acusar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, así como a un senador de Morena, el partido oficialista, y a otros ocho funcionarios, de colusión con el cartel fundado por el capo Joaquín El Chapo Guzmán y su socio Ismael El Mayo Zambada.

La acusación, hecha pública por el Departamento de Justicia estadounidense y por la agencia antidroga (DEA), traslada una enorme presión a la Administración de Claudia Sheinbaum, que deberá explicar cómo es que las supuestas actividades delictivas de Rocha —miembro de Morena— pasaron inadvertidas para su Gobierno, si finalmente resultan probadas. De momento, la Cancillería mexicana ha admitido que Washington ha pedido la captura y extradición de los acusados, pero ha advertido de que no les han presentado pruebas suficientes como para hacerlo.

Fuente: EL PAÍS