La dimisión de un joven investigador de Anthropic el pasado martes ha desatado un debate sobre cuándo podría la IA extinguir la civilización y cómo evitarlo. Casi todos los líderes y gurús del sector han dado este fin de semana sus opiniones entregadas, conspiranoicas o exaltadas El veredicto, casi una semana después, parece ser que lo mejor por ahora es que la industria busque la manera de autorregularse.

Sam Altman, presidente ejecutivo de OpenAI, cree que “tener reglas comunes para gestionar el riesgo de la frontera [la IA más avanzada] y así aprovechar al máximo sus beneficios nos parece buena idea”. Asi lo ha escrito la madrugada del lunes en X, red social que se ha convertido en el foro de debate sobre este peligro. La idea no es nueva ni original. OpenAI, Anthropic y Google llevan hablando desde julio sobre cómo crear un órgano que fije estándares para la industria de la IA, según ha revelado The Information, medio especializado en Silicon Valley.

Un órgano así debería recaer en el Gobierno estadounidense, pero Donald Trump y su asesor para la IA, David Sacks, ya han dicho que no están interesados en frenar ni regular nada. Sacks dice que prefiere dejar en manos del mercado la penalización por si algún producto se pasa de sus límites y crea problemas como ciberataques.

Fuente: EL PAÍS