En una sala de Madrid, un avatar con forma de ninfa saluda a los asistentes y les pregunta qué van a cenar esta semana. No es una demostración de un videojuego, sino Sabia, un supermercado conversacional basado en inteligencia artificial que plantea una idea hasta hace poco improbable, hacer la compra hablando, sin navegar por un catálogo ni comparar decenas de referencias. La escena parece futurista, pero quizá sea demasiado pronto para hablar del supermercado del futuro. Sabia es, sobre todo, una señal de hacia dónde está mirando la distribución, y no está mirando solo a la conversación.
La gran distribución española está incorporando inteligencia artificial para optimizar la cadena de suministro, gestionar el stock, combatir el desperdicio, personalizar la relación con el cliente y automatizar tareas. La pregunta es si alguna de esas aplicaciones acabará cambiando realmente la forma de comprar y, sobre todo, si el cambio tendrá sentido económico.
Carrefour ya ha convertido la IA en uno de los pilares de su transformación digital. Su ClubIA ofrece a los socios recomendaciones de productos y recetas adaptadas a sus hábitos, además de promociones personalizadas, y la compañía también utiliza asistentes generativos para gestionar productos, logística y procesos internos, con un consejo asesor propio para acelerar la integración de esta tecnología.
Fuente: EL MUNDO





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