Mientras el mundo aguardaba el espectáculo de medio tiempo de la final del Mundial de Fútbol 2026, una guerra silenciosa entre Madonna y Justin Bieber se libraba entre bastidores del MetLife Stadium.
Según fuentes cercanas a la producción consultadas por el Daily Mail, la pugna entre ambos artistas puso en riesgo la armonía del evento más visto en la historia del fútbol.
El plantel de artistas incluyó a Shakira y el grupo surcoreano BTS, además de Madonna y Bieber. Pero lo que prometía ser un despliegue de estrellas se convirtió en un duelo de egos.
El nudo del conflicto era conceptual. Bieber, de 32 años, llegaba al escenario del Mundial con una estrategia conservadora: recuperar credibilidad tras su actuación en Coachella en abril pasado, ampliamente criticada.
El canadiense, de acuerdo al informante, “quiere que esto sea sobre la música. Limpio, controlado, sin distracciones”.
Madonna, de 67 años, opera desde una lógica opuesta. Con cuatro décadas de carrera construida sobre la provocación y el impacto visual, la artista considera que un escenario de esta magnitud exige algo que vaya más allá de lo convencional.
Fuente: EL HERALDO S.L.P.





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