El Supremo de Estados Unidos propinó este martes un fuerte revés a Donald Trump con la publicación de la sentencia más esperada de un curso judicial que terminó con la difusión de ese fallo. En ella, sus nueve miembros estaban llamados a terciar en uno de los pilares del sistema de un país forjado a golpe de inmigración: el derecho, reconocido en la Constitución, de convertirse automáticamente en ciudadanos los nacidos en territorio estadounidense de padres indocumentados o que estén temporalmente en el país, bien porque llegaron como turistas o porque, por ejemplo, cuenten con un visado de trabajo.
Con seis votos a favor y tres en contra, el Supremo consideró inconstitucional un decreto con el que el presidente de Estados Unidos pretendía acabar con ese derecho, parte de la Constitución desde hace más de 150 años. Los jueces conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch se mostraron en desacuerdo. Brett Kavanaugh se sumó, por su parte, a la mayoría, aunque puntualizó que no compartía toda su argumentación.
Fuente: EL PAÍS





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