Desde ayer, reclusos del penal mantienen una revuelta tras denunciar constantes torturas, golpizas, requisas violentas y la eliminación de las visitas por parte de la administración penitenciaria.

Familiares de los privados de libertad aseguran que la situación dentro del penal es crítica y exigen la destitución inmediata de las autoridades del centro, a quienes responsabilizan por los maltratos y el deterioro de las condiciones de reclusión.

También se reportan restricciones severas al ingreso de alimentos, agua potable y asistencia básica, lo que habría elevado la tensión hasta el punto de quiebre.

El caso del Internado Judicial de Barinas vuelve a exponer la bomba de tiempo que representan las cárceles venezolanas: hacinamiento, abusos, falta de control institucional y un sistema penitenciario que castiga más allá de la condena.

Fuente: MARIO VALLEJO / UNIVISIÓN