La maquinaria de la Copa del Mundo 2026, que promete ser la más lucrativa y extensa de la historia, ha comenzado a mostrar más fisuras en la confianza del aficionado. Mientras el organismo rector del futbol mundial presume el certamen más grande de la historia y una logística sin precedentes, una sombra de irregularidades financieras se extiende sobre su plataforma oficial de reventa.
Decenas de usuarios han alzado la voz contra la FIFA, acusando al organismo de retener de forma indebida miles de dólares correspondientes a la venta de entradas. Lo que debería ser un proceso automatizado y transparente se ha transformado, para muchos, en un laberinto burocrático que parece ignorar los propios términos y condiciones que la institución actualizó apenas el pasado 6 de mayo de 2026.
La problemática radica en el incumplimiento del plazo de 60 días naturales que la FIFA establece para reembolsar el dinero a quienes pusieron sus boletos a disposición de otros fanáticos. A pesar de que el comprador final paga de inmediato, incluyendo una comisión del 15 por ciento que el organismo cobra a ambas partes, el dinero no fluye de vuelta con la misma velocidad hacia los vendedores originales. © 2026 Imagen – Excélsior. Todos los derechos reservados. El contenido de este sitio y de la edición impresa está protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización previa y por escrito. El material de terceros conserva sus propios derechos.
Fuente: EXCELSIOR





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