El problema para México es que su Mundial no se explica solo desde el césped. Mientras la selección avanzaba, otra conversación volvía a perseguir al fútbol mexicano: el comportamiento de una parte de su afición. Otra vez los cánticos sancionados. Otra vez las advertencias. Otra vez la sensación de que cada gran torneo acaba reabriendo el mismo problema.

La polémica más repetida volvió a ser el grito considerado homófobo que desde hace años ha provocado sanciones de FIFA a la Federación Mexicana.

Durante este Mundial se escuchó ante Chequia y volvió a aparecer ante Ecuador, según informaron varios medios internacionales. No fue un episodio aislado ni una sorpresa nueva. Fue la repetición de una conducta que México lleva más de una década intentando corregir sin éxito.

También hubo ruido fuera de los estadios. Antes del cruce con Ecuador, aficionados mexicanos hicieron sonar bocinas y generaron molestias durante la noche en las inmediaciones del hotel de la selección ecuatoriana, lo que provocó malestar en la delegación rival. Antes del partido contra Inglaterra, también se registraron intentos de incomodar el descanso del equipo inglés.

Fuente: MUNDIARIO