En otro crimen atroz cometido al amanecer de jueves, 30 de abril de 2026, el régimen clerical antihumano de Irán ahorcó al valiente joven rebelde Sasan Azadvar, hijo del pueblo de Isfahan, quien fue arrestado durante el levantamiento de enero. Sasan, que hoy se une a las filas de los jóvenes rebeldes martirizados, tenía 21 años y era campeón de kárate. Fue sometido a severas torturas después de su arresto. Esta condena criminal fue emitida por la Sala 1 del tribunal revolucionario ficticio de Isfahan, presidida por el juez verdugo Morteza Barati, y confirmada por el Tribunal Supremo del régimen.

El poder judicial del régimen enumeró los cargos de Sasan como: «atacar a oficiales de la Fuerza de Seguridad del Estado con la intención de enfrentarse al sistema, destruir un vehículo de la Fuerza de Seguridad del Estado, perturbar la seguridad del país e incitar a otros a disturbios y caos con el objetivo de derrocar al sistema».

Fuente: NCRI IRAN