La atmósfera en la capital salvadoreña ha dejado de ser la de una ciudad centroamericana convencional para convertirse, casi de la noche a la mañana, en el epicentro de un fenómeno global. No se trata de una cumbre política ni de un evento deportivo, sino de algo que toca la fibra más sensible de la cultura pop latinoamericana: la llegada de Shakira. Sin embargo, lo que podría haber sido simplemente una serie de espectáculos musicales se ha transformado, bajo la atenta mirada y la gestión del gobierno de Nayib Bukele, en una demostración de poder blando y renacimiento nacional que ha capturado la atención del mundo.

Todo comenzó con una simplicidad digital pasmosa. A media noche, Shakira lanzó una frase corta, directa y letal en sus redes sociales: “Nos vemos en unas horas”. No hizo falta más. La confirmación de que la artista más grande de la historia de Latinoamérica ya pisaba suelo salvadoreño encendió la mecha. Pero lo que realmente convirtió este hecho en un asunto de estado fue la reacción inmediata desde el Palacio Presidencial.

Fuente: DEGREE WEB