El 28 de diciembre de 2025, el descarrilamiento del Tren Interoceánico en el tramo Nizanda–Chivela, en Oaxaca, provocó la muerte de 14 personas y dejó más de un centenar de heridos.
De acuerdo con documentos oficiales integrados en la carpeta de investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), la tripulación encargada de operar el convoy en esa jornada no contaba con licencias ferroviarias vigentes ni exámenes médicos actualizados.
La licencia de Felipe de Jesús “N”, conductor del tren siniestrado, había expirado el 29 de noviembre de 2020; la del maquinista Emilio Erasmo “N” venció el 1 de diciembre de 2024; mientras que la del garrotero, Juan Carlos “N”, perdió vigencia en 2023, según documentaron Latinus y Milenio.
La empresa Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, de acuerdo con el artículo 40 de la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario y el artículo 126 de la Ley de Vías Generales de Comunicación, tiene la obligación de verificar que todo su personal cuente con licencias y documentación vigentes. En este caso, la empresa no cumplió con esa responsabilidad.
En lo que respecta a los exámenes médicos, solo el conductor presentó estudios recientes, realizados en mayo de 2025. El resto de la tripulación, incluido el jefe de despachadores, Ricardo “N”, no tenía actualizadas sus pruebas médicas ni el examen psicofísico integral, que es obligatorio para trabajar en operaciones ferroviarias en México.
Fuente: INFOBAE





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